Levítico 22:32
No profanarán mi santo nombre, sino que seré santificado entre los hijos de Israel. Yo soy el Señor, que los santifico,
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
29 Cuando ofrezcan sacrificio de acción de gracias al Señor, procurarán que sea aceptado.
30 Será comido el mismo día; no dejarán nada para el día siguiente. Yo soy el Señor.
31 Por tanto, guardarán mis mandamientos y los cumplirán. Yo soy el Señor.
32 No profanarán mi santo nombre, sino que seré santificado entre los hijos de Israel. Yo soy el Señor, que los santifico,
33 que los saqué de la tierra de Egipto para ser su Dios. Yo soy el Señor.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Leviticus 22:32 refuerza la idea de que Dios requiere respeto absoluto hacia su nombre y su santidad, especialmente en el contexto de las ofrendas y sacrificios que los israelitas presentan. El texto declara que no deben profanar Su nombre santo, sino que Él será santificado entre Su pueblo, destacando la demanda de pureza y reverencia en las prácticas religiosas.
Contexto literario
El versículo forma parte de una serie de instrucciones (Levítico 22:17-33) que regulan las condiciones para las ofrendas que pueden aceptarse en el templo. Entre estas normas se establecen requisitos detallados sobre la calidad de los animales sacrificados, la edad mínima para ser ofrecidos, el trato ético hacia los animales, y la forma y tiempo para consumir la carne de las ofrendas.
Desarrollo del pasaje
Estas leyes reflejan la importancia de la santidad y la integridad en la adoración a Dios. Se exige que los sacrificios sean sin defecto, mostrando que nada menos que lo mejor puede servir para honrar a quien es perfecto y santo. La prohibición de profanar el nombre de Dios con sacrificios imperfectos enfatiza el vínculo directo entre la conducta del pueblo y la reputación divina. Asimismo, el texto subraya que Dios es quien santifica a Israel, estableciendo la relación recíproca entre la santidad de Dios y la comunidad que Él llama a ser santa. La firme declaración "Yo soy el Señor, que los santifico" lo presenta como la autoridad suprema y la fuente misma de santidad para su pueblo, responsabilizando a Israel de reflejar esa santidad en su vida y culto para que Dios sea honrado efectivamente entre ellos.
Nota de lectura
El énfasis en no profanar el nombre de Dios está ligado estrechamente a las prácticas sacrificatorias aceptables, lo que revela cómo la genuinidad y pureza en el culto reflejan directamente la honra hacia Dios. Estas instrucciones también anticipan la realización plena en Cristo como el sacrificio perfecto y sin mancha, tipificado por la necesidad de ofrecer solo lo sin defecto. La santidad exigida es tanto una condición legal como una enseñanza espiritual que llama a la conciencia y al compromiso sincero con la fe y la obediencia.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 22:17-33. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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