Levítico 12:8
Y si no tiene lo suficiente para traer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones de paloma: uno para holocausto y otro para sacrificio por el pecado. El sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
5 Pero si da a luz una hija, será impura durante dos semanas, como en su separación; y permanecerá sesenta y seis días en la sangre de su purificación.
6 Cuando se cumplan los días de su purificación, ya sea por un hijo o por una hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un pichón de paloma o una tórtola para sacrificio por el pecado, a la entrada del tabernáculo de reunión, al sacerdote.
7 Él lo ofrecerá delante del Señor y hará expiación por ella; así quedará limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la mujer que da a luz un hijo varón o una hija.
8 Y si no tiene lo suficiente para traer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones de paloma: uno para holocausto y otro para sacrificio por el pecado. El sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Leviticus 12:8 establece que una mujer que ha dado a luz y no puede costear un cordero debe ofrecer dos tórtolas o dos palomas jóvenes: una como holocausto y otra como sacrificio por el pecado. El sacerdote entonces hará expiación, y ella quedará limpia. Esta regulación refleja cómo la ley mosaica consideraba tanto la gratitud por la vida concedida como la necesidad de purificación tras el parto.
Contexto literario
Dentro de Levítico 12:6-8, se describe el procedimiento que una mujer debe seguir luego de haber dado a luz para reintegrarse al culto en el santuario. Se prescribe la presentación de ofrendas específicas en función de su capacidad económica, mostrando un claro sistema de justicia social en las normas religiosas. El pasaje resalta la importancia de la purificación ceremonial y la reconciliación con Dios tras un estado de impureza ritual.
Desarrollo del pasaje
El texto explica que la mujer no debía presentarse al santuario vacía sino con una ofrenda. Primero, un holocausto que puede ser un cordero o, en caso de pobreza, una tórtola o paloma joven, símbolo de agradecimiento a Dios por su protección durante el parto y esperanza en su favor futuro. En segundo lugar, debe ofrecer un sacrificio por el pecado, igual para ricos y pobres, representado por una tórtola o paloma. Esta expiación puede referirse a la purificación de la impureza ritual —no un pecado en sí mismo— o a la remisión de posibles faltas de actitud durante el parto. La ley destaca la necesidad de asumir con humildad el cuidado divino y continuar con una vida de fe y santidad, que es más valiosa que la ofrenda material.
Nota de lectura
El pasaje refleja también una dimensión teológica donde la purificación ceremonial apunta a dimensiones morales y espirituales, anticipando el sacrificio supremo de Cristo como la verdadera expiación. La historia de María y José ofreciendo tórtolas declara la observancia de esta ley, mostrando la humildad y fidelidad bajo la ley mosaica, y anticipando la misión redentora de Cristo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 12:6-8. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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