Juan 5:4
Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua; y el primero que entraba después de que el agua se agitaba quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviera.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Después de esto, hubo una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
2 En Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, hay un estanque llamado en hebreo Betesda, que tiene cinco pórticos.
3 En ellos yacía una gran multitud de enfermos: ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.
4 Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua; y el primero que entraba después de que el agua se agitaba quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviera.
5 Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
6 Cuando Jesús lo vio acostado y supo que llevaba tanto tiempo así, le preguntó: «¿Quieres ser sanado?»
7 El enfermo le respondió: «Señor, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y mientras voy, otro baja antes que yo».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Juan 5:4 describe un fenómeno extraordinario en el estanque de Bethesda, donde un ángel descendía ocasionalmente y agitaba las aguas, otorgando la sanación al primero que entraba después del movimiento del agua. Este detalle, aunque no aparece en otros evangelios, revela una tradición local judía que atribuye un poder milagroso al estanque, considerado un lugar de misericordia divina para los enfermos.
Contexto literario
Este evento sucede en el marco más amplio de Juan 5:1-16, durante una celebración judía importante, posiblemente la Pascua, cuando Jesús sube a Jerusalén siguiendo las normas religiosas y aprovecha la presencia de la multitud para realizar un milagro en un sitio conocido por su supuesto poder curativo: el estanque de Bethesda. En este lugar se reunían numerosos enfermos y discapacitados, esperando ser sanados por el efecto milagroso del agua agitada por el ángel.
Desarrollo del pasaje
El estanque de Bethesda estaba ubicado en Jerusalén, cerca del mercado de ovejas, y disponía de cinco pórticos donde se acostaban numerosos enfermos con diversas dolencias, como ceguera, cojeza y parálisis. La tradición decía que un ángel descendía de vez en cuando para mover las aguas, y el primero que entraba en ese momento era sanado. Este fenómeno es considerado sobrenatural y se interpreta como una señal de la misericordia de Dios hacia la gente afligida, sirviendo no solo como un lugar físico de curación sino también como un símbolo anticipatorio del poder sanador del Mesías. La condición del hombre enfermo y su espera prolongada reflejan la desesperación humana ante la enfermedad y la necesidad sincera de ayuda divina. El episodio muestra tanto la obra milagrosa de Jesús como la manera en que él se fija especialmente en los más necesitados.
Nota de lectura
Es importante señalar que el relato del ángel agitador del agua no aparece en otros evangelios, lo cual podría indicar un origen en tradiciones o creencias locales vinculadas a Jerusalén. La descripción de este signo milagroso subraya la interacción entre la acción divina y la disposición humana: aunque el agua es santificada por la intervención angelical, el beneficiario debe ser quien actúe primero y se introduzca en ella para recibir la sanación. Esto sugiere una exhortación a estar atentos y aprovechar las oportunidades de gracia que Dios ofrece.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: john 5:1-16. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.