Job 41:10
Nadie es tan audaz que se atreva a despertarlo; ¿quién podrá entonces mantenerse firme delante de mí?
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
7 ¿Podrás llenar su piel de arpones, o su cabeza de lanzas de pescador?
8 Pon tu mano sobre él; recuerda la batalla y no lo intentes más.
9 He aquí, toda esperanza acerca de él es vana; aun al verlo, uno queda abatido.
10 Nadie es tan audaz que se atreva a despertarlo; ¿quién podrá entonces mantenerse firme delante de mí?
11 ¿Quién me ha dado algo primero para que yo le pague? Todo lo que hay bajo el cielo me pertenece.
12 No callaré acerca de sus miembros, ni de su gran fuerza, ni de la gracia de su estructura.
13 ¿Quién puede descubrir la superficie de su armadura, o acercarse a él con un freno doble?
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El texto de Job 41:10 resalta la audacia necesaria para enfrentar al leviatán, criatura formidable e invencible, y traza un paralelo con la insuperable majestuosidad y poder de Dios. Nadie se atreve a despertarlo, y esto refleja la idea de que si un ser tan temible no puede ser enfrentado con éxito, ¿quién entonces podría resistir la presencia y juicio divino? La imagen del leviatán ejemplifica la grandeza y soberanía de Dios sobre la creación.
Contexto literario
El pasaje forma parte de un discurso más amplio (Job 41:1-10) que describe la naturaleza imponente del leviatán, un ser acuático, identificado en la antigüedad con una criatura feroz y poderosa. A lo largo de este bloque, se detalla la imposibilidad para el hombre de dominar, atrapar o aprehender al leviatán, lo que simboliza la limitación humana frente al poder absoluto de Dios.
Desarrollo del pasaje
El fragmento presenta una serie de razones por las cuales el leviatán queda fuera del alcance y dominio humano: no se le puede capturar con anzuelos o trampas, no se rinde ni suplica, no puede ser sometido ni utilizado como presa para consumo o comercio, y no puede ser herido efectivamente por las armas humanas. Esta descripción enfatiza la invulnerabilidad y el temor que provoca esta criatura. En el versículo 10 se concluye con la advertencia de que nadie es tan osado para despertarlo, lo que implica que nadie debe intentar desafiar ni provocar algo de esa magnitud sin consecuencias. Esta reflexión sirve para mostrar la diferencia de poder entre lo humano y lo divino, sugiriendo que si el leviatán es temible, la majestad de Dios es infinitamente superior y nadie puede enfrentarlo impunemente.
Nota de lectura
Aunque hay debate histórico sobre si el leviatán se refiere a un cocodrilo o a una ballena, la interpretación que subraya su carácter marino y su enorme magnitud apoya la comparación con un ser tan imponente que simboliza el poder soberano de Dios. La incapacidad humana para tomar al leviatán subraya la idea de la sabiduría de no desafiar a Dios y la necesidad de reconocer la autoridad divina.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: job 41:1-10. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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