Estudio / Job 37 / Versículo 6

Job 37:6

Porque dice a la nieve: «Cae sobre la tierra»; y a la llovizna y a la lluvia fuerte, según su poder.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

3 Él lo extiende bajo todo el cielo, y su relámpago llega hasta los confines de la tierra.

4 Tras él ruge una voz: truena con la voz de su majestad, y no detiene los relámpagos cuando se oye su voz.

5 Dios truena con voz maravillosa; hace cosas grandiosas que no podemos comprender.

6 Porque dice a la nieve: «Cae sobre la tierra»; y a la llovizna y a la lluvia fuerte, según su poder.

7 Él sella la mano de todo hombre, para que todos reconozcan su obra.

8 Entonces las bestias se refugian en sus guaridas y permanecen en sus escondites.

9 Del sur viene el torbellino, y del norte el frío.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo destaca cómo Dios dirige el clima invernal con autoridad absoluta, ordenando que la nieve caiga y regulando tanto la llovizna como la lluvia fuerte según su poder soberano. Este detalle subraya que todos los fenómenos climáticos obedecen a la voluntad divina y muestran su poder y propósito providencial.

Contexto literario

Este versículo se sitúa en un pasaje donde Elihú, uno de los interlocutores de Job, reflexiona sobre la manifestación de la gloria y el poder de Dios a través del control del clima. En los versículos 37:6-13 se describen diferentes fenómenos naturales —como la nieve, la lluvia, el viento, el hielo y las nubes— como expresiones del dominio divino en la creación y la providencia.

Desarrollo del pasaje

Elihú llama la atención sobre la nieve, la pequeña lluvia y la lluvia fuerte que Dios ordena caer en la tierra. Destaca que, a pesar de ser eventos comunes, son muestras visibles del poder de Dios que no pueden ser detenidas ni controladas por los seres humanos. La nieve, la llovizna y la lluvia no caen por azar sino por mandato divino, tal como en la creación "Dios dice y se hace", sin distinción entre hablar y actuar. Esto implica que el control del tiempo invernal no es solo un fenómeno natural sino una manifestación activa de la providencia de Dios. El comentarista observa que este control tiene también un propósito: al obligar a hombres y animales a refugiarse, Dios invita a la reflexión en la dependencia humana y en la posibilidad de rendirle gloria. Además, se nota la distinción entre diferentes tipos de lluvias, y cómo tanto la lluvia leve como la intensa constituyen expresiones de la fuerza de Dios que sostienen la vida. Se advierte contra el desacuerdo con las disposiciones divinas respecto al clima, señalando que sería absurdo oponerse a ellas.

Nota de lectura

Este análisis destaca que fenómenos climáticos cotidianos, aunque menos impresionantes que el trueno o el rayo, deben ser vistos con reverencia como signos de la acción continua de Dios en el mundo. Se insiste en la importancia de reconocer la soberanía divina incluso en detalles aparentemente banales como la lluvia y la nieve, y en la invitación a aprovechar tiempos de descanso forzado para dedicar el corazón a Dios mediante la reflexión y la adoración.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: job 37:6-13. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.

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