Jeremías 51:62
«dirás: “Señor, tú has hablado contra este lugar para destruirlo, hasta que no quede en él habitante, ni hombre ni bestia, sino que quede desolado para siempre.”»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
59 Palabra que Jeremías el profeta mandó a Seraías hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando fue con Sedequías, rey de Judá, a Babilonia en el cuarto año de su reinado. Y Seraías era jefe de los encargados.
60 Y Jeremías escribió en un libro todo el mal que había de venir sobre Babilonia, todas estas palabras que están escritas contra ella.
61 Y dijo Jeremías a Seraías: «Cuando llegues a Babilonia y veas, y leas todas estas palabras,»
62 «dirás: “Señor, tú has hablado contra este lugar para destruirlo, hasta que no quede en él habitante, ni hombre ni bestia, sino que quede desolado para siempre.”»
63 «Y cuando termines de leer este libro, atarás una piedra a él y lo arrojarás en medio del Éufrates,»
64 «y dirás: ‘Así se hundirá Babilonia y no se levantará del mal que yo traigo sobre ella; y quedarán exhaustos.’» Aquí terminan las palabras de Jeremías.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo jeremías 51:62 forma parte de una conclusión profética sobre el juicio inminente contra Babilonia. En este pasaje, se expresa una declaración solemne dirigida a Dios, reconociendo que Él ha pronunciado el destino irreversible de destrucción para esa ciudad, donde no quedará habitante ni bestia, y que será desolada para siempre. Esta afirmación sostiene la certeza y autoridad divina del mensaje, aunque Babilonia parezca próspera y fuerte en el presente.
Contexto literario
Los versículos jeremías 51:59-64 describen el momento en que el profeta Jeremías, o alguien cercano a él, toma copia de la profecía contra Babilonia y la envía a los cautivos en esa ciudad mediante Seraías, un príncipe pacífico elegido por el rey Sedequías como embajador. Se le encomienda a Seraías que lea el mensaje profético a los exiliados, quienes deben encontrar en él consolación y esperanza aquí en la cautividad, a pesar del aparente poder y riqueza de Babilonia.
Desarrollo del pasaje
La lectura del texto enviado a Babilonia busca fortalecer la fe y la comprensión de los cautivos sobre el juicio que ha decretado Dios. En medio de la grandeza visible de la ciudad, se les insta a mirar más allá de las apariencias y confiar en la certeza la palabra divina. Seraías es instruido para levantar su mirada a Dios y expresar un reconocimiento claro y humilde de que el juicio profetizado es justo y seguro, reafirmando que la ciudad será cortada y desolada según el propósito divino. Además, como señal simbólica de esta sentencia, es ordenado que se ate una piedra al libro de la profecía y se arroje al río Éufrates, ilustrando visualmente la caída inevitable y definitiva de Babilonia bajo la carga del castigo divino.
Nota de lectura
Este acto de arrojar la piedra al río es una confirmación tangible de la realidad de la profecía, representando que así como la piedra se hunde irremediablemente, también lo hará la ciudad, aunque ahora parezca fuerte. El mensaje invita a no envidiar ni temer a las manifestaciones pasajeras del poder y la riqueza en el mundo, sino a sostenerse en la seguridad de la justicia y el juicio divino manifestados en la palabra de Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 51:59-64. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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