Jeremías 1:9
Entonces el Señor extendió su mano y tocó mi boca, y me dijo: «Mira, he puesto mis palabras en tu boca».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
6 Entonces respondí: «¡Ah, Señor Dios! Mira, no sé hablar, porque soy un muchacho».
7 Pero el Señor me dijo: «No digas: “Soy un muchacho”; porque irás a todos a quienes te envíe y dirás todo lo que te mande».
8 «No temas ante ellos, porque yo estoy contigo para librarte», dice el Señor.
9 Entonces el Señor extendió su mano y tocó mi boca, y me dijo: «Mira, he puesto mis palabras en tu boca».
10 «Mira, hoy te he puesto sobre naciones y reinos, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para edificar y plantar».
11 La palabra del Señor vino a mí, diciendo: «Jeremías, ¿qué ves?» Y respondí: «Veo una vara de almendro».
12 Y el Señor me dijo: «Has visto bien, porque apresuro mi palabra para cumplirla».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Jeremías 1:9, Dios asegura a Jeremías su autoridad y capacidad para ser profeta al tocar su boca y poner sus palabras en ella. Este acto simboliza que Dios dota a Jeremías de las palabras y el poder necesario para cumplir su misión, a pesar de sus dudas iniciales sobre su juventud e incapacidad para hablar con autoridad.
Contexto literario
El pasaje de Jeremías 1:4-10 narra el llamado y la designación de Jeremías como profeta. Dios le revela desde antes de su nacimiento que fue destinado a esta misión, no solo para advertir al pueblo de Israel, sino también a las naciones vecinas. Jeremías inicialmente presenta objeciones debido a su juventud y falta de habilidades oratorias, pero Dios le garantiza acompañamiento, protección y el don para hablar con sabiduría y autoridad divina.
Desarrollo del pasaje
Jeremías se siente incómodo con la tarea, expresando temor por su juventud y falta de experiencia para hablar ante grandes audiencias. Dios responde retirando esas dudas, diciéndole que no importe su edad porque Él lo guiará y dará las palabras necesarias en el momento oportuno. El toque de la mano divina en la boca de Jeremías simboliza esta preparación sobrenatural, donde Dios coloca sus palabras literalmente en los labios del joven profeta. Esta acción significa que su mensaje es inspirado por Dios y que no dependerá de su habilidad humana sino del respaldo directo del Señor. Además, Jeremías es investido con un mandato soberano para dirigirse con autoridad a las naciones, ejerciendo un rol que implica tanto advertencias como promesas, con el poder de desterrar el mal y sembrar el bien. Aunque carece de poder político, su influencia espiritual es grande y respaldada por Dios mismo.
Nota de lectura
Este versículo destaca la prioridad de la capacitación divina en la vocación profética sobre las aptitudes naturales o los talentos humanos. La elección y preparación de Jeremías antes de su nacimiento subrayan la soberanía de Dios en la misión de sus servidores. También se resalta que, aunque Jeremías se perciba a sí mismo como insuficiente, Dios provee las habilidades necesarias para comunicar con eficacia Su mensaje. Esta experiencia ejemplifica cómo el llamamiento divino incluye tanto un encargo como un sostenimiento continuo para cumplir la tarea encomendada.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 1:4-10. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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