Hebreos 10:17
y añade: «Nunca más me acordaré de sus pecados ni de sus iniquidades».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
14 Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que son santificados.
15 Y también el Espíritu Santo nos da testimonio, pues después de haber dicho:
16 «Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré»,
17 y añade: «Nunca más me acordaré de sus pecados ni de sus iniquidades».
18 Porque donde hay perdón de estas cosas, ya no queda más sacrificio por el pecado.
19 Así que, hermanos, teniendo plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús,
20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Hebreos 10:17 expresa la promesa divina de no recordar nunca más los pecados e iniquidades de los creyentes. Este texto refleja la esencia de la nueva alianza establecida por Cristo, en la cual la antigua ley y sus sacrificios eran insuficientes para borrar completamente el pecado. La declaración evidencia la perfección y eficacia del sacrificio de Jesús, que elimina la condena y el recuerdo constante del pecado para quienes están unidos a Él mediante la fe.
Contexto literario
En Hebreos 10:7-18 se presenta un contraste entre el sacerdocio levítico y el sacerdocio de Cristo. Se destaca que Jesús es el sumo sacerdote perfecto, que ofrece un sacrificio único y definitivo, cumpliendo todas las antiguas profecías y estableciendo una alianza nueva y mejor. La entrega voluntaria de Cristo y su exaltación a la diestra de Dios confirman la eficacia completa de su obra redentora y su capacidad para santificar a los creyentes de manera definitiva.
Desarrollo del pasaje
El comentario histórico subraya que, a diferencia del sistema levítico, que ofrecía sacrificios repetitivos e incapaces de purificar completamente, el sacrificio de Cristo es singular y eterno. Esto se manifiesta en la promesa divina de olvidar los pecados, asegurando que no habrá más condena ni reproche por ellos. Esta seguridad proviene del cumplimiento perfecto de la voluntad de Dios por parte de Jesús, quien, habiendo sido preparado y dispuesto para su obra, logró reconciliar a la humanidad con Dios. La eficacia de su sacerdocio se refleja en la completa santificación y perdón de los creyentes, quienes pueden estar seguros de su posición ante Dios gracias a este nuevo pacto sellado con sangre. La promesa de que Dios nunca más recordará sus pecados ilustra la riqueza de la gracia divina y la suficiencia de la obra redentora de Cristo.
Nota de lectura
Este versículo destaca un aspecto fundamental de la fe cristiana: la capacidad redentora y transformadora del sacrificio de Jesús, que va más allá de las limitaciones del antiguo sistema sacerdotal. La certeza de que Dios no recordará más los pecados no implica una negación del arrepentimiento ni de la responsabilidad, sino que confirma la completa eliminación del castigo y la culpa mediante la gracia, ofreciendo a los creyentes paz y certeza en su relación con Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: hebrews 10:7-18. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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