Ezequiel 44:6
Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: «Así dice el Señor Dios: Casa de Israel, basta ya de todas sus abominaciones.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
3 Solo el príncipe, por ser príncipe, se sentará en ella para comer pan delante del Señor; él entrará por el vestíbulo de la puerta y saldrá por el mismo camino.
4 Luego me llevó por el camino de la puerta del norte, ante la casa; miré, y vi que la gloria del Señor llenaba la casa del Señor, y caí rostro en tierra.
5 Y el Señor me dijo: «Hijo de hombre, presta atención, mira con tus ojos y oye con tus oídos todo lo que te digo acerca de todas las ordenanzas de la casa del Señor y todas sus leyes; pon atención a la entrada de la casa y a todas las salidas del santuario».
6 Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: «Así dice el Señor Dios: Casa de Israel, basta ya de todas sus abominaciones.
7 Porque han traído extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y profanarlo, incluso mi casa, cuando ofrecen mi pan, la grasa y la sangre, y han quebrantado mi pacto con todas sus abominaciones».
8 No han guardado la responsabilidad de mis cosas santas, sino que han puesto guardianes en mi santuario para sí mismos en mi lugar.
9 Así dice el Señor Dios: Ningún extranjero, incircunciso de corazón ni incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de todos los extranjeros que están entre los hijos de Israel.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Ezequiel 44:6, se transmite un mensaje claro y severo de Dios a la casa de Israel, a quienes Él llama rebeldes debido a sus múltiples abominaciones. Aunque son un pueblo en alianza con Dios, se ha revelado que no han guardado la fidelidad esperada; han permitido que personas no autorizadas y profanas entraran en el santuario, contaminando así lo sagrado. Este versículo forma parte de una sección más amplia que insiste en la importancia de la obediencia a las leyes divinas y la pureza en el servicio al Señor.
Contexto literario
El versículo se sitúa dentro del pasaje de Ezequiel 44:4-9, donde el profeta vuelve a contemplar la gloria de Dios llenando la casa del Señor, lo que genera en él un profundo respeto y humildad. Se le encarga observar cuidadosamente las entradas y salidas del santuario, y transmitir al pueblo las leyes y ordenanzas relativas a este lugar santo. El pueblo de Israel es reprendido por sus acciones, especialmente por permitir la entrada y participación en el culto a personas no circuncidadas y de corazón no humilde, lo cual rompía el pacto y profanaba el santuario.
Desarrollo del pasaje
En este contexto, Dios ordena a Ezequiel que reprenda a un pueblo rebelde que ha abusado de los privilegios sagrados. A pesar de la rebeldía de Israel, la misericordia divina se manifiesta al no descartarlos completamente, sino al enviar un mensajero para llamarlos al arrepentimiento y recuperar su compromiso. Sus pecados principales incluyen la admisión de extranjeros profanos en el santuario y la designación de guardianes y sacerdotes según favoritismos o intereses personales, en lugar de basarse en la fidelidad y competencia. Este comportamiento es considerado una grave profanación y un abandono del pacto. A su vez, se les recuerda la obligación de mantener la santidad del templo, permitiendo la entrada solo a aquellos que se sometan a las leyes establecidas, enfatizando que la verdadera purificación va más allá de un rito externo, requiriendo una transformación interna del corazón.
Nota de lectura
El versículo refleja una tensión entre la promesa de Dios a Israel y la realidad de su desobediencia. La inclusión de "extraños" no se refiere a creyentes sinceros de otros pueblos, sino a aquellos que ni siquiera demostraban disposición a cumplir con las normas espirituales, lo cual generaba conflictos y profanaciones. Asimismo, la actitud del profeta, que cae rostro en tierra ante la gloria de Dios, simboliza que cuanto más se conoce de la santidad divina, más consciente se es de la propia insuficiencia y pecado. La advertencia a Israel sirve también como llamada a la reflexión sobre la pureza y fidelidad que se exige en la relación con Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 44:4-9. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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