Ezequiel 19:6
Y él anduvo entre los leones, se hizo leoncillo, aprendió a atrapar la presa y devoró hombres.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
3 Y sacó adelante a uno de sus cachorros; llegó a ser un leoncillo, aprendió a atrapar la presa, devoró hombres.
4 Y las naciones oyeron hablar de él; fue atrapado en su fosa, y lo llevaron encadenado a la tierra de Egipto.
5 Al ver ella que había esperado en vano y que su esperanza se había perdido, tomó otro de sus cachorros y lo hizo leoncillo.
6 Y él anduvo entre los leones, se hizo leoncillo, aprendió a atrapar la presa y devoró hombres.
7 Conoció sus palacios desolados, asoló sus ciudades; la tierra quedó desolada y todo lo que había en ella, a causa del estruendo de su rugido.
8 Entonces las naciones se pusieron contra él de todas partes, desde las provincias, y extendieron su red sobre él; fue atrapado en su fosa.
9 Lo encarcelaron con cadenas y lo llevaron ante el rey de Babilonia; lo recluyeron en fortalezas para que su voz no se oyera más en los montes de Israel.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Ezequiel 19:6 describe al rey Jehoiakim como un joven león que se relaciona con otros leones, aprendiendo a atrapar presas para devorar hombres, metáfora que representa su conducta tiránica y opresora hacia su pueblo. Esta imagen refleja el comportamiento despiadado del rey al abusar de su poder para explotar y someter a sus súbditos, extendiendo su dominio mediante la violencia y la injusticia.
Contexto literario
El pasaje comprende Ezequiel 19:1-9, donde el profeta lamenta la caída de la familia real de Judá, descendiente de David, la cual perdió su gloria y legitimidad al caer en la corrupción e idolatría. Esta lamentación expone cómo los reyes de Judá, originalmente poderosos como leones, degeneraron en tiranos que oprimían a su pueblo, provocando su ruina y el fin de su dinastía.
Desarrollo del pasaje
Dentro de esta metáfora animal, la casa real se compara con una leona que cría a sus cachorros entre leones jóvenes, enseñándoles la crueldad y el dominio. El rey Jehoiakim, al subir al poder, sigue el camino de su predecesor Jehoahaz, convirtiéndose en un leoncillo cruel que aprende rápidamente a capturar y devorar a los hombres, es decir, a su propio pueblo. Su reinado se caracteriza por la opresión, confiscación de propiedades, encarcelamientos y amenazas, lo que genera miedo y desolación en la tierra. Esta conducta provocó la reacción de naciones vecinas y la caída del rey ante potencias extranjeras, mostrando la justicia divina que castiga a los tiranos.
Nota de lectura
El profeta no ofrece consejos para evitar la destrucción, sino que expresa un profundo lamento por la decadencia del linaje real. La justicia divina se manifiesta cuando los abusadores de poder, que en otros tiempos infundían terror, son a su vez dominados y castigados debido a su violencia y corrupción. La alegoría del león que devora a sus propios hombres simboliza esa tiranía interna que conduce a la ruina del reino.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 19:1-9. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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