Estudio / Ezequiel 1 / Versículo 28

Ezequiel 1:28

Como el arco iris que aparece en la nube en el día de lluvia, así era el resplandor que lo rodeaba. Esta era la apariencia de la semejanza de la gloria del Señor. Al verla, caí sobre mi rostro y oí la voz de alguien que hablaba.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

25 Y se oyó una voz que venía del firmamento sobre sus cabezas, cuando se detenían y bajaban sus alas.

26 Y sobre el firmamento que estaba sobre sus cabezas, había algo semejante a un trono, con apariencia de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono, una figura semejante a la de un hombre, sentado en lo alto.

27 Y vi un color como el del ámbar, con apariencia de fuego en su interior, alrededor de él; desde la parte de sus lomos hacia arriba y desde sus lomos hacia abajo, vi como la apariencia de fuego, y un resplandor que lo rodeaba.

28 Como el arco iris que aparece en la nube en el día de lluvia, así era el resplandor que lo rodeaba. Esta era la apariencia de la semejanza de la gloria del Señor. Al verla, caí sobre mi rostro y oí la voz de alguien que hablaba.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Ezequiel 1:28 describe la visión que tuvo el profeta, en la que observó un resplandor semejante al arco iris alrededor de una apariencia gloriosa que representa la presencia divina del Señor. Esta imagen simboliza la majestad y la misericordia de Dios, expresadas a través de un arco iris que emerge en medio de la tormenta, señalando un pacto estable y una promesa de protección. La visión muestra una gloria que no es la manifestación directa e invisible de Dios, sino una semejanza o imagen de esta, destacando la pureza y la trascendencia divina sin pretender capturar su esencia completa. Ante esta revelación, Ezequiel reacciona con profunda reverencia y humildad, cayendo rostro en tierra. Inmediatamente después, escucha la voz de alguien que habla, afirmando que esta revelación visual sirve como preparación para recibir y entender el mensaje que será comunicado, reafirmando que Dios se revela y enseña a los humildes y reverentes.

Contexto literario

En Ezequiel 1:26-28, se presenta una visión profética en la que Dios se manifiesta a Ezequiel por encima de las criaturas vivientes y el firmamento. La visión incluye elementos que representan la autoridad divina y la soberanía de Dios sobre ángeles y el mundo, culminando en la aparición de una figura que tiene la apariencia de un hombre sentado en un trono rodeado de fuego y luz. Esta escena representa la gloria y el dominio del Señor, siendo un preludio para el mensaje que Ezequiel debe transmitir al pueblo de Israel y a la iglesia.

Desarrollo del pasaje

El versículo 28 resume y concluye la visión mostrando un resplandor multicolor similar al arco iris que rodeaba la figura del Señor, simbolizando a la vez majestuosidad y pacto divino. Este arco iris, como en el relato de Noé, es un signo de misericordia y de la fidelidad eterna de Dios pese al juicio inminente. La gloria que Ezequiel contempló no es una manifestación directa de Dios —que es invisible y trascendente— sino una representación simbólica que permite al profeta captar una imagen de esa gloria sin reducir su misterio. Su reacción, caer sobre su rostro, refleja el temor santo y la reverencia ante la presencia de Dios, reconociendo su propia pequeñez y la santidad de la revelación. El posterior sonido de una voz indica que esta visión es un preludio necesario para escuchar y recibir la palabra divina; es una preparación espiritual que invita a la humildad para el aprendizaje y la obediencia.

Nota de lectura

Este pasaje invita a reflexionar en la naturaleza de las revelaciones divinas: Dios se muestra en una forma accesible pero majestuosa, que inspira asombro y humildad. La comparación con un arco iris resalta la mezcla de poder y gracia, recordando que el juicio de Dios está siempre acompañado por su pacto de misericordia. La caída de Ezequiel sobre su rostro simboliza la apropiada respuesta humana ante la manifestación de Dios: reverencia, adoración y disposición para aprender. Esta visión también prefigura la revelación en Cristo, en quien se reunirán la gloria y la condescendencia divina.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 1:26-28. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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