Estudio / Éxodo 10 / Versículo 19

Éxodo 10:19

El Señor hizo soplar un viento fuerte del occidente que se llevó las langostas y las arrojó al mar Rojo; no quedó ni una sola langosta en todo Egipto.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

16 Entonces Faraón llamó apresuradamente a Moisés y a Aarón, y les dijo: «He pecado contra el Señor su Dios y contra ustedes».

17 «Ahora, les ruego, perdonen mi pecado solo esta vez y rueguen al Señor su Dios para que quite de mí esta muerte únicamente».

18 Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón y oró al Señor.

19 El Señor hizo soplar un viento fuerte del occidente que se llevó las langostas y las arrojó al mar Rojo; no quedó ni una sola langosta en todo Egipto.

20 Pero el Señor endureció el corazón de Faraón y no permitió que los hijos de Israel partieran.

21 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tinieblas palpables».

22 Moisés extendió su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto durante tres días.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo describe cómo Dios dispersó la plaga de langostas que había invadido Egipto mediante un fuerte viento del oeste que las llevó al mar Rojo, eliminando totalmente la amenaza sobre el territorio egipcio. Este acto es parte del juicio divino que demuestra el control absoluto de Dios sobre la naturaleza y las circunstancias, y sirve como una muestra de su poder para castigar y también para mostrar misericordia cuando su voluntad es cumplida.

Contexto literario

Este pasaje forma parte de la narración de las plagas enviadas por Dios sobre Egipto (Éxodo 10:12-20), en respuesta a la negativa del faraón de liberar al pueblo de Israel. La invasión masiva de langostas devastó las cosechas, amenazando la subsistencia del pueblo egipcio. A pesar de la dureza del castigo, Dios muestra también la capacidad de revertirlo, respondiendo a la intercesión de Moisés y dejando espacio para la posibilidad de arrepentimiento.

Desarrollo del pasaje

El comentarista señala que la llegada y posterior retirada de las langostas obedecen a órdenes divinas, controladas a través de Moisés, quien actúa como mediador entre Dios y Egipto. Mientras que la plaga simboliza la destrucción inevitable y el juicio justo, el viento que las dispersa enfatiza que tal juicio depende de la voluntad soberana de Dios. Además, se destaca la reacción del faraón, quien tras sufrir la plaga reconoce su error y solicita perdón, aunque su arrepentimiento es superficial y condicionado a la solución inmediata, sin un cambio genuino de actitud.

Nota de lectura

Este episodio pone en evidencia la soberanía de Dios sobre la creación, mostrando que incluso elementos aparentemente insignificantes como las langostas forman parte de sus designios. Asimismo, refleja la dinámica entre justicia y misericordia divina, y sirve de advertencia sobre la dureza de corazón que conduce a la obstinación y a la negación de la verdad, como ocurrió con el faraón.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 10:12-20. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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