Hechos 3:4
Entonces Pedro, fijando en él la mirada junto con Juan, dijo: «Míranos».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora de la oración, la novena hora.
2 Y un hombre, cojo desde el vientre de su madre, era llevado y colocado cada día junto a la puerta del templo llamada Hermosa, para pedir limosna a los que entraban en el templo.
3 Al ver que Pedro y Juan iban a entrar en el templo, les pidió una limosna.
4 Entonces Pedro, fijando en él la mirada junto con Juan, dijo: «Míranos».
5 Y él los miró atentamente, esperando recibir algo de ellos.
6 Pero Pedro dijo: «Plata y oro no tengo; pero lo que tengo, te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda».
7 Tomándolo de la mano derecha, lo levantó; y al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Hechos 3:4, Pedro junto con Juan fija la mirada en un mendigo que esperaba ayuda en la puerta del templo, diciendo: «Míranos». Este acto es fundamental porque cambia completamente la expectativa del hombre. Había ido solo a pedir una limosna, pero en ese instante se le invita a mirar con atención a sus futuros benefactores, despertando en él esperanza y atención. La mirada fija es símbolo de compasión y una invitación a la fe en la acción que está por venir.
Contexto literario
Este versículo se encuentra dentro del relato de Hechos 3:1-11, donde Pedro y Juan realizan un milagro en la puerta hermosa del templo. El texto describe a un hombre lisiado de nacimiento que mendigaba allí cada día. Pedro y Juan, actuando guiados por el Espíritu Santo, se dirigen a él no con dinero, sino con el poder de Cristo para sanarlo, mostrando un ejemplo del ministerio apostólico que extendía el mensaje y las señales de Jesús resucitado.
Desarrollo del pasaje
El milagro se hace en el contexto de la comunión apostólica en el templo, un lugar de oración y reunión de la comunidad. La presencia conjunta de Pedro y Juan resalta la unidad y fuerza del mensaje apostólico, y la mirada dirigida al mendigo sirve para captar su atención y preparar su corazón. El mendigo esperaba solo limosna y no una sanación, lo que subraya la gracia inesperada que Dios ofrece. La invitación de «Míranos» no solo fija su vista en ellos, sino también pone en juego su fe y disposición para recibir. Así, el versículo resalta cómo la interacción humana es mediada por la acción divina para manifestar el poder de Dios y transformar vidas.
Nota de lectura
Este pasaje enseña la importancia de no solo mostrar caridad material sino también espiritual, y la relevancia de la presencia atenta y compasiva hacia quienes sufren. La actitud de Pedro y Juan contrasta con la indiferencia común hacia los necesitados y evidencia la dimensión sobrenatural del ministerio apostólico. Además, establece un paralelismo entre la sanación física y la restauración espiritual que el evangelio ofrece, invitando a mirar con fe las acciones de Dios a través de sus siervos.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: acts 3:1-11. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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