Hechos 20:25
Y ahora, he aquí, sé que ninguno de ustedes, entre quienes he predicado el reino de Dios, volverá a ver mi rostro.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
22 Y ahora, he aquí que voy a Jerusalén, atado en espíritu, sin saber lo que allá me sucederá,
23 excepto que el Espíritu Santo da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
24 Pero ninguna de estas cosas me mueve, ni estimo mi vida como valiosa para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
25 Y ahora, he aquí, sé que ninguno de ustedes, entre quienes he predicado el reino de Dios, volverá a ver mi rostro.
26 Por eso, hoy les declaro que soy inocente de la sangre de todos ustedes,
27 porque no he rehuido anunciarles todo el consejo de Dios.
28 Por tanto, cuídense a ustedes mismos y a todo el rebaño, sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como supervisores, para pastorear la iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo de Hechos 20:25 se enmarca en una despedida cargada de emoción y solemnidad, donde Pablo se dirige a los ancianos de Éfeso después de un largo ministerio entre ellos. En su discurso, Pablo les advierte que probablemente ninguno volverá a ver su rostro, subrayando la gravedad y la inevitabilidad de su partida. Este momento refleja la profunda conexión y compromiso de Pablo con la comunidad a la que sirvió, y la conciencia de que está dejando su labor en manos de otros.
Contexto literario
El pasaje en que se encuentra este versículo (Hechos 20:17-35) describe una reunión entre Pablo y los ancianos de la iglesia de Éfeso, a quienes convoca en Mileto. En este encuentro, Pablo repasa su labor entre ellos, enfatizando su carácter ejemplar, la intensidad de su predicación y su dedicación absoluta, a pesar de las dificultades y persecuciones enfrentadas. Además, declara su determinación de continuar su misión hacia Jerusalén, sabiendo de antemano los sufrimientos que le esperan, y exhorta a los líderes a cuidar de la comunidad con la misma fidelidad.
Desarrollo del pasaje
El texto histórico destaca que Pablo no solo se apartaba de Éfeso físicamente, sino que tenían plena conciencia de que podría ser una separación definitiva, lo que imprime un tono dramático y de despedida definitiva. Pablo actúa con un espíritu humilde, comprensivo y lleno de afecto, mostrando que su ministerio fue constante, sincero y esforzado, lleno de lágrimas y luchas. Su predicación no se limitó a mensajes agradables, sino que fue un testimonio firme, cargado de responsabilidad pastoral. Al pronunciar las palabras del versículo, Pablo está reafirmando su compromiso y preparando a los ancianos para vivir sin su presencia directa, confiándoles la continuidad del mensaje y cuidado de la iglesia.
Nota de lectura
Este momento revela la tensión entre el compromiso apostólico y las limitaciones humanas de Pablo, así como la transmisión de liderazgo dentro del primer cristianismo. Recalca la importancia del legado espiritual y la responsabilidad de los líderes posteriores de la iglesia para perseverar en la enseñanza y vigilancia pastoral, aun ante la ausencia física del apóstol.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: acts 20:17-35. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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