1 Reyes 22:35
Aquel día arreció la batalla, y el rey fue sostenido en pie en su carro frente a los sirios, pero murió al atardecer. La sangre de la herida corría hasta el fondo del carro.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
32 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: «Sin duda, este es el rey de Israel». Y se volvieron para atacarlo, pero Josafat gritó.
33 Al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron y dejaron de perseguirlo.
34 Pero un hombre disparó su arco al azar y hirió al rey de Israel entre las junturas de la armadura. Entonces el rey dijo al conductor de su carro: «Da la vuelta y sácame del combate, porque estoy herido».
35 Aquel día arreció la batalla, y el rey fue sostenido en pie en su carro frente a los sirios, pero murió al atardecer. La sangre de la herida corría hasta el fondo del carro.
36 Al ponerse el sol, se proclamó por todo el ejército: «¡Cada uno a su ciudad y cada uno a su tierra!»
37 Así murió el rey, y lo llevaron a Samaria, donde lo sepultaron.
38 Lavaron el carro junto al estanque de Samaria, y los perros lamieron su sangre; las rameras se lavaban allí, conforme a la palabra que el Señor había hablado.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo 1 Reyes 22:35 describe el momento crucial de la batalla en Ramot de Galaad, donde el rey Acab, a pesar de haber intentado ocultarse entre los soldados, resulta mortalmente herido. La sangre que brota de su herida mancha el fondo de su carro, simbolizando la inevitabilidad del juicio divino sobre él, no importando sus intentos de disfrazarse para evadirlo.
Contexto literario
Este evento se ubica en el relato que abarca 1 Reyes 22:29-40, donde se narra la campaña militar conjunta de los reyes Acab de Israel y Josafat de Judá contra Siria. A pesar de las advertencias del profeta Miqueas y el desacuerdo entre los consejeros proféticos, los reyes deciden ir a la batalla. Acab adopta un plan engañoso para protegerse, disfrazándose y dejando a Josafat visible, pero es finalmente herido de muerte por una flecha dirigida a su persona.
Desarrollo del pasaje
El texto expone la confirmación del pronóstico profético que marcaba la caída de Acab. Su intento de evitar la muerte disfrazándose muestra la futilidad de eludir el juicio divino. La herida mortal, penetrando en una zona vulnerable del armamento, resalta cómo Dios dirige los acontecimientos, golpeando al rey a pesar de las medidas tomadas para protegerse. Mientras la batalla se intensifica, Acab permanece en su carro hasta el atardecer, tiempo durante el cual muere. Esto refleja la naturaleza prolongada y penosa de su final, consecuencia de sus acciones previas y decisiones. La sangre en el carro es una imagen potente que subraya la realidad física y espiritual de su caída.
Nota de lectura
Este pasaje ilustra la soberanía divina en la historia y la imposibilidad de eludir el castigo divino mediante artificios humanos. La muerte de Acab confirma la función del pronóstico profético como instrumento de verdad y justicia, y el relato sirve como advertencia sobre las consecuencias de alianzas y decisiones erróneas, incluso para reyes piadosos como Josafat que se ven afectados por las elecciones de sus compañeros.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: 1-kings 22:29-40. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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