Marcos 5:28
Porque decía: «Si tan solo toco sus vestidos, seré sanada».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
25 Había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años,
26 y que había sufrido mucho a manos de muchos médicos, gastando todo lo que tenía sin obtener mejoría alguna; al contrario, su situación empeoraba,
27 cuando oyó hablar de Jesús, se acercó por detrás entre la multitud y tocó su manto.
28 Porque decía: «Si tan solo toco sus vestidos, seré sanada».
29 Y al instante se secó la fuente de su sangre, y ella sintió en su cuerpo que había quedado sana de aquel mal.
30 Entonces Jesús, percibiendo en sí mismo que había salido poder de él, se volvió en medio de la multitud y preguntó: «¿Quién ha tocado mis vestidos?»
31 Sus discípulos le respondieron: «Ves que la multitud te aprieta, y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En el relato de Marcos 5:21-34, el versículo 28 destaca la fe secreta y profunda de una mujer con una enfermedad crónica que esperaba sanar apenas tocando el vestido de Jesús. Aunque su acercamiento fue discreto, confiaba firmemente en el poder de Jesús para sanarla. Esta fe, impulsada por la desesperación y la esperanza, demuestra cómo la confianza en Cristo puede generar una curación inmediata y completa, evidenciada en el relato posterior donde se confirma su sanación.
Contexto literario
Tras el episodio en la región de los gadarenos, donde Jesús fue rechazado, regresa a la otra orilla del lago y es recibido por una multitud que busca su ayuda. En este marco, dos situaciones contrastantes emergen: Jairús, un líder respetado, suplica públicamente por la curación de su hija moribunda, mientras que una mujer con una enfermedad de flujo de sangre busca sanar de manera oculta al tocar el manto de Jesús en medio de la multitud. Esta escena muestra el contraste entre la fe pública y la privata, y la disponibilidad de Jesús para atender ambas.
Desarrollo del pasaje
La mujer sufría de una hemorragia constante durante doce años, que la había debilitado mucho y agotado todos sus recursos médicos. Sin poder acercarse abiertamente a Jesús, su esperanza estaba en tocar su ropa, confiando en la capacidad inherente de Jesús para sanarla. Su enfermedad simboliza una condición grave y persistente, y su fe, aunque oculta, fue suficiente para provocar una curación milagrosa instantánea. Jesús percibe que alguien ha tocado su poder, interroga a la multitud y, al descubrir a la mujer, la anima y confirma su sanación, resaltando que su fe fue la causa directa del milagro.
Nota de lectura
Este pasaje subraya que la fe verdadera puede expresarse de diversas formas, incluso de manera reservada y humilde, y que Jesús conoce las acciones y motivaciones más ocultas. La respuesta de él a la mujer es un acto de confirmación y ánimo, mostrando que ninguna expresión de fe, por pequeña o discreta que sea, pasa inadvertida para Cristo. Además, el impacto inmediato de la sanación señala un poder divino que transforma completamente y sin demora, diferenciando esta intervención de curas naturales más lentas.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: mark 5:21-34. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.