Lucas 18:41
—¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó Jesús. Él respondió: —Señor, que reciba la vista.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
38 Entonces gritó con fuerza: «Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí.»
39 Los que iban delante lo reprendían para que guardara silencio; pero él gritaba aún más: «Hijo de David, ten misericordia de mí.»
40 Jesús se detuvo y mandó que lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó:
41 —¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó Jesús. Él respondió: —Señor, que reciba la vista.
42 Jesús le dijo: —Recibe la vista; tu fe te ha salvado.
43 Y al instante recobró la vista, y lo siguió glorificando a Dios. Todo el pueblo, al ver esto, también alababa a Dios.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo en cuestión refleja un momento crucial en la narrativa de la sanación realizada por Jesús a un hombre ciego cerca de Jericó. Este pasaje muestra cómo Cristo, al ofrecerle la oportunidad de expresar su necesidad específica, revela la importancia de presentar nuestras peticiones de manera concreta y personal ante Dios. El ciego, al responder “Señor, que reciba la vista”, no solo manifiesta su confianza y fe en el poder de Jesús, sino que también nos enseña la simplicidad y sinceridad que deben tener nuestras oraciones cuando le presentamos nuestras necesidades en detalle.
Contexto literario
Este versículo está dentro de un relato más amplio (Lucas 18:35-43) donde Jesús está camino a o desde Jericó y se encuentra con un hombre ciego que está sentado junto al camino, mendigando. Al oír la multitud que pasa, pregunta qué sucede y, al saber que Jesús está cerca, clama con fe por misericordia. Aunque es reprendió por otros, insiste y es finalmente llevado ante Jesús, quien le pregunta qué desea que haga por él.
Desarrollo del pasaje
En este relato se destaca que Jesús se interesa y detiene incluso por quienes la sociedad marginaliza, como este mendigo ciego, símbolo de la humanidad necesitada de salvación espiritual y física. Al preguntar qué desea, Jesús recuerda la necesidad de la sinceridad en la expresión de nuestras necesidades. La respuesta del ciego es breve pero profunda, mostrando fe y esperanza en Jesús como el Mesías. Esta interacción resalta que la oración debe ser específica y cargada de confianza en la misericordia de Dios. La sanación física que sigue ilustra el poder de la fe auténtica y la respuesta compasiva de Cristo, quien no solo trae luz espiritual, sino también transformación tangible en la vida de las personas.
Nota de lectura
Este pasaje invita a reflexionar sobre la importancia de reconocer nuestras necesidades de forma clara y directa en la oración, confiando en que Jesús está atento y dispuesto a responder. También enfatiza la empatía y disposición de Cristo hacia los más vulnerables, animándonos a no ignorar a los que sufren y a persistir en la petición sincera de ayuda, aun ante la oposición o el desaliento.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: luke 18:35-43. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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