Lucas 11:18
«Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo podrá sostener su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso demonios por Beelzebú».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
15 Pero algunos decían: «Por Beelzebú, príncipe de los demonios, expulsa a los demonios».
16 Y otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo.
17 Pero él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado; y una casa dividida contra sí misma cae».
18 «Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo podrá sostener su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso demonios por Beelzebú».
19 «Y si yo expulso demonios por Beelzebú, ¿por quién los expulsan sus hijos? Por eso, ellos serán sus jueces».
20 «Pero si yo expulso demonios por el dedo de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a ustedes».
21 «Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su casa, sus bienes están seguros».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje en Lucas 11:18 aborda la acusación que algunos hacen contra Jesús, afirmando que expulsa demonios por el poder de Beelzebú. Jesús responde argumentando que si Satanás estuviera dividido contra sí mismo, no podría sostener su reino, señalando la imposibilidad de que el mal actúe en contra de sus propios intereses. Este razonamiento busca mostrar que su obra de expulsión de demonios no puede provenir de una alianza con el príncipe del mal, sino que indica un poder superior que está conquistando el reino de Satanás.
Contexto literario
El versículo se encuentra dentro del discurso de Jesús que responde a las críticas y sugerencias de los opositores que atribuyen sus acciones milagrosas a fuerzas demoníacas. Este fragmento forma parte de una serie de intervenciones donde Jesús manifiesta cuál es su misión divina y cómo su poder sobre los demonios es un indicio del avance del Reino de Dios, que busca destruir las obras del diablo.
Desarrollo del pasaje
En este contexto, Jesús realiza un exorcismo que devuelve el habla a un hombre poseído por un demonio que lo había dejado mudo. La reacción del público fue mixta: admiración y escándalo. Frente a la acusación de asociarse con Satanás, Jesús razona que sería absurdo que Satanás colaborara para su propia destrucción, pues su interés radica en mantener firme su dominio. Señala que el reino dividido no puede sostenerse, poniendo en evidencia la incoherencia de que el mal apoye la expulsión de demonios. Esta lógica sirve para confirmar la autenticidad y la autoridad del ministerio de Jesús, que confronta y derrota al mal sin depender de él. Además, Jesús enfatiza que negar esta verdad es rechazar la llegada del Reino de Dios, lo que resulta perjudicial para quien lo hace.
Nota de lectura
Este pasaje también invita a reflexionar sobre la situación espiritual del ser humano y cómo el mensaje y poder de Jesús confrontan el dominio del mal. La imagen del enemigo dividido ilustra la incompatibilidad entre la obra divina y las fuerzas demoníacas, dejando claro que el ministerio de Jesús es un acto de conquista y liberación definitivo, no fruto de un pacto ni de una colaboración con el mal.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: luke 11:14-26. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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