Levítico 7:25
Porque cualquiera que coma la grasa de un animal del cual se ofrece al Señor una ofrenda encendida, esa persona será excluida de su pueblo.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
22 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:
23 Habla a los hijos de Israel, diciendo: No comerán ninguna grasa de buey, ni de oveja, ni de cabra.
24 Y la grasa de animal muerto por sí mismo, y la grasa de animal despedazado por fieras, podrá usarse para cualquier otro propósito, pero de ninguna manera la comerán.
25 Porque cualquiera que coma la grasa de un animal del cual se ofrece al Señor una ofrenda encendida, esa persona será excluida de su pueblo.
26 No comerán ninguna clase de sangre, ni de ave ni de animal, en ninguna de sus moradas.
27 Cualquiera que coma sangre será excluido de su pueblo.
28 Entonces el Señor habló a Moisés, diciendo:
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Levitico 7:25 destaca la prohibición de que cualquiera que coma la grasa de un animal ofrecido al Señor en una ofrenda encendida sea excluido de su pueblo. Este mandato subraya la santidad y exclusividad de ciertas partes del sacrificio que debían ser consagradas solo a Dios y no consumidas por personas comunes.
Contexto literario
El versículo forma parte de un bloque más amplio (Levítico 7:11-34) que detalla las normas correspondientes a las ofrendas de paz, las cuales se ofrecían en acciones de gracias, cumplimiento de votos o súplicas. Este pasaje especifica los procedimientos para el consumo de la carne de tales ofrendas, el manejo de la grasa, la pureza requerida y las porciones asignadas a los sacerdotes, además de prohibiciones expresas sobre el consumo indebido.
Desarrollo del pasaje
Las ofrendas de paz tenían una naturaleza voluntaria y simbólica, reflejando gratitud o búsqueda de bendición, y se plasmaban en una ceremonia donde la carne debía ser consumida pronto y en un ambiente de reverencia. La grasa del animal, que era quemada en el altar como parte de la ofrenda, se considera sagrada y, por ende, prohibido su consumo por cualquier persona, incluso el sacrificante. Esta exclusión tenía consecuencias graves (ser excluido del pueblo), evidenciando la importancia de respetar el carácter santificado de estas ofrendas. El mandato establece límites claros entre lo profano y lo sagrado, garantizando que los sacrificios y lo que se les relaciona se trate con la máxima reverencia, preservando el honor hacia Dios y la pureza del culto.
Nota de lectura
Esta regulación resalta la distinción entre lo que pertenece exclusivamente a Dios y lo que puede compartirse en la comunidad. La grasa, como simbolismo, representa aquello reservado a lo divino, y su inobservancia trae consecuencias severas. La exclusión del pueblo no solo implica un castigo social, sino también una pérdida espiritual, indicando la gravedad de profanar lo santo. Este principio puede ser entendido como un llamado a la santidad y al respeto por las acciones dedicadas a Dios, recordándonos que la participación en lo sagrado requiere pureza y reverencia.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 7:11-34. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.