Levítico 16:21
Aarón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus transgresiones y pecados, cargándolos sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por medio de un hombre designado.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
18 Luego saldrá al altar que está delante del Señor y hará expiación por él; tomará de la sangre del becerro y del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar que lo rodean.
19 Con su dedo rociará sobre él la sangre siete veces, y así lo purificará y santificará de las impurezas de los hijos de Israel.
20 Cuando haya terminado de hacer expiación por el lugar santo, el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer al macho cabrío vivo.
21 Aarón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus transgresiones y pecados, cargándolos sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por medio de un hombre designado.
22 Así, el macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a una tierra deshabitada, y lo dejarán ir en el desierto.
23 Luego Aarón entrará en el tabernáculo de reunión, se quitará las vestiduras de lino que usó al entrar en el lugar santo y las dejará allí.
24 Se lavará el cuerpo con agua en el lugar santo, se pondrá sus vestiduras, saldrá y ofrecerá su holocausto y el holocausto del pueblo, haciendo expiación por sí mismo y por el pueblo.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo levítico 16:21 describe un acto clave dentro del ritual de expiación anual practicado por el sumo sacerdote en la antigua Israel. En este pasaje, el sacerdote impone ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, conocido como "el macho cabrío expiatorio", y confiesa en voz alta todas las iniquidades, transgresiones y pecados del pueblo de Israel. Este acto simboliza la transferencia de las culpas y castigos merecidos por el pueblo hacia el animal que luego sería enviado al desierto, llevándose así simbólicamente los pecados lejos de la comunidad.
Contexto literario
Este versículo forma parte de un conjunto más amplio (Levítico 16:20-28) que detalla el ritual del Día de la Expiación en el tabernáculo. Previamente, el sumo sacerdote ofrece sacrificios por la purificación del pueblo y del santuario. Luego, la confesión y la imposición de manos sobre el macho cabrío vivo actúan como el medio para trasladar la culpa colectiva de Israel hacia este animal. Posteriormente, el macho cabrío es enviado por un hombre designado al desierto, simbolizando la separación y remoción del pecado del pueblo.
Desarrollo del pasaje
La imposición de manos con confesión era una práctica establecida en los sacrificios del pueblo, y en este contexto implica una confesión detallada del sumo sacerdote sobre las faltas de Israel, no limitada a generalidades sino incluyendo todas sus transgresiones individuales y colectivas. La transferencia de pecado al animal debe entenderse como un acto de fe en la orden divina que así asigna el castigo merecido del pueblo al macho cabrío. El envío del animal al desierto representa la expiación plena, la remisión libre del pecado. Además, la persona que conduce al macho cabrío y quienes queman los sacrificios eran considerados ceremoniosamente impuros, reflejando la naturaleza contaminante del pecado y la imperfección de los ritos legales. Este conjunto expresa una profunda comprensión de la limpieza espiritual y la renovación mediante el sacrificio establecido por Dios.
Nota de lectura
Este ritual muestra cómo en la antigüedad se entendía la reconciliación con Dios como un proceso simbólico donde el pecado es trasladado fuera del pueblo y eliminado. La ausencia de una forma fija de confesión indica la confianza en la sensibilidad espiritual del sumo sacerdote para expresar fielmente el estado moral del pueblo. La ceremonia subraya que la remisión de pecados, aunque mediada por un rito, requiere el reconocimiento detallado y serio de las faltas cometidas. La figura del macho cabrío es un símbolo del perdón divino y de la purificación efectiva, cuya pérdida simboliza que las faltas no serán recordadas ni juzgadas posteriormente. Además, la posterior purificación del sumo sacerdote y las normas de limpieza recalcan la santidad exigida para acercarse a Dios después del ritual.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 16:20-28. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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