Estudio / Levítico 15 / Versículo 30

Levítico 15:30

El sacerdote ofrecerá uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto; así hará expiación por ella delante del Señor, por el flujo de su impureza.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

27 Y cualquiera que toque esas cosas quedará impuro; deberá lavar sus ropas, bañarse en agua y quedará impuro hasta el atardecer.

28 Pero cuando ella se purifique de su flujo, contará para sí siete días, y después quedará limpia.

29 Al octavo día tomará para sí dos tórtolas o dos pichones, y los llevará al sacerdote, a la entrada del tabernáculo de reunión.

30 El sacerdote ofrecerá uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto; así hará expiación por ella delante del Señor, por el flujo de su impureza.

31 De este modo apartarán a los hijos de Israel de sus impurezas, para que no mueran en ellas, contaminando mi tabernáculo que está en medio de ellos.

32 Esta es la ley para quien tiene flujo, y para quien tiene emisión de semen y queda impuro por ello,

33 y para la mujer que está enferma durante su menstruación, y para el que tiene flujo, sea hombre o mujer, y para el que se acueste con una mujer impura.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Levítico 15:30 se inserta dentro de un pasaje que regula la impureza ceremonial relacionada con las emisiones corporales de las mujeres, tanto las naturales como las patológicas. En este contexto, el sacerdocio prescribe que, para la purificación definitiva de la mujer después de su impureza, debe ofrecer dos aves: una como sacrificio por el pecado y la otra como holocausto. Así, mediante estas ofrendas, se realiza la expiación que restablece su pureza delante del Señor, particularmente por el flujo que la hacía ceremoniosamente inmunda.

Contexto literario

Levítico 15:19-33 trata sobre las normas de impurificación de las mujeres debido a sus flujos corporales y la consiguiente necesidad de separación y arrepentimiento para poder reintegrarse a la comunidad y acercarse al tabernáculo. Estas leyes no solo disciplinan lo físico y ritual, sino que también simbolizan la pureza moral y espiritual exigida para acercarse a Dios. Se enfatiza la distinción del pueblo de Israel y la importancia de mantener la santidad y la reverencia hacia el santuario divino.

Desarrollo del pasaje

El procedimiento señalado en el versículo Lee: el sacrificio de un animal como ofrenda por el pecado y otro como holocausto, simboliza la purificación plena que se requiere para restituir la comunión con Dios. Estas prácticas buscan apartar al pueblo del contagio espiritual y físico que la impureza conlleva. La legislación funcionaba como un recordatorio continuo de la santidad que Dios demanda y del grave peligro que significaría acercarse a Él en estado de contaminación. Al completarse esta ceremonia, la mujer queda declarada limpia y puede nuevamente participar en la vida religiosa comunitaria.

Nota de lectura

Estas leyes ceremoniales reflejan una dimensión profunda en la relación entre Dios y su pueblo donde la pureza externa señala también pureza interior. Asimismo, impulsan un respeto reverente hacia el espacio sagrado y advierten sobre el peligro de acercarse a Dios sin una adecuada preparación. En la enseñanza cristiana posterior, esta purificación externa se interpreta como un signo que anuncia la necesidad de una purificación interior mayor a través de la fe y el sacrificio más perfecto.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 15:19-33. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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