Lamentaciones 3:36
Torcer la causa de un hombre, el Señor no lo aprueba.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
33 Porque no aflige ni entristece de corazón a los hijos de los hombres.
34 Aplastar bajo sus pies a todos los prisioneros de la tierra,
35 Desviar el derecho de un hombre ante la presencia del Altísimo,
36 Torcer la causa de un hombre, el Señor no lo aprueba.
37 ¿Quién es el que afirma que algo sucede, si el Señor no lo ha ordenado?
38 ¿No sale acaso de la boca del Altísimo tanto lo malo como lo bueno?
39 ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? ¡Que cada uno se lamente por su pecado!
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En el contexto de Lamentaciones 3:21-36, después de un período de dolor y lamentación profunda, surge un cambio hacia una esperanza cautelosa y fundamentada en la misericordia y justicia de Dios. El versículo 3:36 señala claramente que "Torcer la causa de un hombre, el Señor no lo aprueba", lo que subraya que, aunque Dios permite pruebas y aflicciones, Él no está de acuerdo con la injusticia humana ni con la corrupción o perversiones del derecho. Esto refleja una distinción importante: Dios usa incluso la violencia o aflicción para corregir, pero no respalda la injusticia ni el abuso que los hombres puedan cometer en ese proceso.
Contexto literario
El rango histórico de Lamentaciones 3:21-36 presenta una transición desde el sufrimiento y la tristeza hasta la reafirmación de la esperanza basada en la fidelidad y misericordia de Dios. A pesar de la calamidad que ha sufrido Jerusalén y su pueblo, se destaca la constancia de las misericordias divinas que nunca se agotan, así como la justicia y la bondad de Dios hacia aquellos que confían en Él. Se reconoce que las aflicciones tienen un propósito disciplinario y, aunque duelen, no significan el abandono divino.
Desarrollo del pasaje
Durante este pasaje, el autor recuerda que la misericordia de Dios evita que la destrucción sea total, y pese a la severidad del castigo, se mantiene la esperanza porque Dios es fiel y compasivo. Se recalca que la aflicción no es caprichosa ni placentera para Dios, sino una corrección justa cuando es necesaria. Aunque Dios permite que hombres injustos actúen contra su pueblo, no aprueba que se distorsione la justicia ni que se explote a los más vulnerables. Se explica que los instrumentos humanos de corrección deben actuar con rectitud, y cualquier acción torcida o injusta no es del agrado divino. Así, en el versículo 3:36, la expresión "Torcer la causa de un hombre, el Señor no lo aprueba" enfatiza que el mal uso de la justicia o la injusticia flagrante no tiene el respaldo de Dios, aunque Él permita el sufrimiento que es justo y necesario para corregir.
Nota de lectura
Es importante distinguir que, aunque Dios puede usar circunstancias difíciles y personas para sus propósitos, no significa que apruebe la injusticia ni que tolere el abuso de poder o las perversiones legales. La corrección divina es justa y misericordiosa, mientras que la corrupción o el uso indebido de la justicia por parte de los hombres son aspectos que Dios desaprueba enfáticamente.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: lamentations 3:21-36. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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