Josué 13:29
Moisés asignó herencia a la media tribu de Manasés, y esta fue para la media tribu de los hijos de Manasés conforme a sus familias.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
26 desde Hesbón hasta Ramot-mizpe y Betonim, y desde Mahanaim hasta la frontera de Debir;
27 y en el valle: Bet-haram, Bet-nimra, Sucot y Zafón, el resto del reino de Sehón, rey de Hesbón, con el Jordán como límite hasta el extremo del mar de Quineret, al otro lado del Jordán, hacia el oriente.
28 Esta fue la herencia de los hijos de Gad conforme a sus familias, las ciudades y sus aldeas.
29 Moisés asignó herencia a la media tribu de Manasés, y esta fue para la media tribu de los hijos de Manasés conforme a sus familias.
30 Su territorio abarcó desde Mahanaim, todo Basán, todo el reino de Og, rey de Basán, y todas las aldeas de Jair en Basán, sesenta ciudades;
31 la mitad de Galaad, y Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán, fueron para los hijos de Maquir, hijo de Manasés, para la mitad de los hijos de Maquir conforme a sus familias.
32 Estos son los territorios que Moisés repartió como herencia en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó, al oriente.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Josué 13:29 remite a la asignación de tierras a la media tribu de Manasés, conforme a las familias que la integraban. Este versículo forma parte de una sección más amplia (Josué 13:7-33) que detalla cómo las tierras, aún parcialmente conquistadas, fueron distribuidas entre las tribus de Israel para que cada una tuviera una herencia definida. La división no se realizó enteramente una vez conquistada toda la tierra, sino por orden divina para que las tribus pudieran disfrutar lo ya asegurado, confiando en que el resto sería sometido posteriormente. Además, esta repartición se hizo por sorteo, no por decisión personal, enfatizando que era Dios quien establecía los contornos de las posesiones y evitando disputas. Es significativo que la media tribu de Manasés recibiera su parte al otro lado del Jordán, junto a Rubén y Gad, lo que se estaba confirmando bajo la autoridad de Josué siguiendo el ejemplo de Moisés. Esto subraya que la tierra entregada era un derecho hereditario, adquirido por promesa y confirmación divina, y que debía ser respetado, regulando las fronteras para prevenir conflictos entre las tribus y con sus vecinos.
Contexto literario
El capítulo 13 de Josué presenta la distribución de las tierras de Canaán entre las tribus de Israel. Mientras que algunas áreas aún permanecían por conquistar, Dios ordenó a Josué dividir la tierra ya conquistada. Se recuerda la asignación previa hecha por Moisés a las tribus que habitarían al otro lado del Jordán (Rubén, Gad y media Manasés) y se reitera que Josué debe respetar esa distribución. Esta sección servía para instruir a Josué en la administración justa y para motivar a las tribus a establecerse definitivamente en sus respectivas herencias, dejando atrás la vida nómada y común anterior.
Desarrollo del pasaje
El versículo específico destaca la herencia asignada a la media tribu de Manasés, según sus familias, como parte del lote al otro lado del Jordán. Este reparto fue un acto oficial de confirmación por parte de Josué respecto a lo que Moisés había otorgado. La precisión en delimitar las ciudades y territorios respondía a la necesidad de evitar disputas y de garantizar un derecho legítimo y duradero a los descendientes. La media tribu de Manasés habitó en un territorio fértil y estratégico, conocido por su abundancia en recursos y personajes destacados. La distribución mediante sorteo dio seguridad y justicia en el reparto, así como la paz entre las tribus, apoyada en la fe de que Dios sería quien establecería su lugar. El respeto a lo asignado por Moisés, fiel siervo y guía divino, reafirmaba la continuidad y fidelidad a la voluntad de Dios.
Nota de lectura
Es relevante notar que la tribu de Leví no recibió herencia territorial porque su bendición y provisión eran de otra índole, dispersos entre las otras tribus. Asimismo, la distribución de tierras como herencia indica que, aunque fueron conquistadas por medio de la fuerza, eran un derecho hereditario dado por Dios para la estabilidad y perpetuidad del pueblo de Israel, ejerciendo así un gobierno basado en la justicia más que en la fuerza.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: joshua 13:7-33. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.