Juan 10:33
Los judíos le respondieron: «No te apedreamos por una buena obra, sino por blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios.»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
30 Yo y el Padre somos uno.
31 Entonces los judíos tomaron piedras de nuevo para apedrearlo.
32 Jesús les respondió: «Muchas buenas obras les he mostrado de parte de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedrean?»
33 Los judíos le respondieron: «No te apedreamos por una buena obra, sino por blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios.»
34 Jesús les respondió: «¿No está escrito en su ley: “Yo dije: ustedes son dioses”?»
35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),
36 ¿a quien el Padre santificó y envió al mundo, ustedes dicen: “Blasfemas”, porque dije: Soy Hijo de Dios?
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Juan 10:33, los judíos reprochan a Jesús, acusándolo de blasfemia porque, siendo hombre, se hace pasar por Dios. Esta respuesta surge en un contexto tenso durante la fiesta de la dedicación en Jerusalén, en la que Jesús camina en el pórtico de Salomón ofreciendo enseñanza y verdad. La acusación refleja la oposición y la incredulidad de los líderes judíos, que no aceptan la identidad divina de Jesús y consideran inaceptable que Él se iguale a Dios. La frase "te haces Dios" revela su percepción de que Jesús se atribuye una naturaleza divina que les parece blasfema, motivo por el cual desean apedrearlo.
Contexto literario
Este versículo se encuentra en el diálogo entre Jesús y los judíos en el templo durante la fiesta de la dedicación (Juan 10:22-38). En ese episodio, Jesús declara ser el buen pastor, el Mesías esperado, y afirma tener una unión especial y divina con el Padre. Los judíos, al confrontarlo, le exigen una declaración clara de su identidad mesiánica, y ante sus afirmaciones, lo acusan de blasfemia por atribuirse naturaleza divina y por presentarse como el Hijo de Dios.
Desarrollo del pasaje
La escena está marcada por la hostilidad de los judíos hacia Jesús, quienes, a pesar de sus obras y enseñanzas, no creen en Él y lo rechazan por ser distinto a las expectativas del Mesías. La acusación de blasfemia surge al considerar que Jesús, siendo hombre, se autoprocura el título divino, lo cual para ellos es un incumplimiento grave de la ley judía. Sin embargo, Jesús emplea esta confrontación para enseñar sobre su misión, la relación con el Padre y la certeza de la vida eterna para quienes le siguen. Este episodio muestra el contraste entre la revelación de Jesús y la incredulidad persistente de sus interlocutores.
Nota de lectura
La tensión de este pasaje se intensifica por la tradicional interpretación judía de que el Mesías no sería Dios encarnado, por lo que la afirmación de Jesús representaba una amenaza directa a su fe y autoridad. La referencia a la blasfemia destaca la gravedad con que los judíos veían que un hombre reclamara divinidad. Además, el lugar, el pórtico de Salomón, es significativo por ser un sitio de enseñanza y reunión del Sanedrín, lo que subraya la confrontación pública y oficial.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: john 10:22-38. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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