Juan 1:31
Yo no lo conocía; pero para que él se manifestara a Israel, por eso vine yo bautizando con agua.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
28 Esto sucedió en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
29 Al día siguiente, Juan vio a Jesús acercarse a él y exclamó: «¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!»
30 Éste es de quien yo dije: Después de mí viene un hombre que es antes de mí, porque era primero que yo.
31 Yo no lo conocía; pero para que él se manifestara a Israel, por eso vine yo bautizando con agua.
32 Y Juan dio testimonio diciendo: «Vi al Espíritu descender del cielo como paloma y posarse sobre él».
33 Y yo no lo conocía; pero quien me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer, ese es quien bautiza con el Espíritu Santo».
34 Yo lo vi y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En este pasaje (Juan 1:29-36), Juan el Bautista testifica sobre Jesús inmediatamente después de que él regresara del desierto tras ser tentado por 40 días. Aunque Juan no conocía a Jesús personalmente antes, afirma que su labor fue bautizar con agua para preparar y manifestar a Jesús como el Mesías esperado en Israel. Su testimonio resalta que Jesús es el "Cordero de Dios" que quita el pecado del mundo, enfatizando su misión redentora y la importancia de creer en él para ser perdonados. Además, la aparición del Espíritu Santo en forma de paloma en el bautismo de Jesús es presentada como una confirmación divina de su identidad y misión.
Contexto literario
Este fragmento abarca Juan 1:29-36, donde se describe el testimonio inicial de Juan el Bautista sobre Jesús. El contexto histórico sitúa a Jesús recién salido del desierto tras resistir la tentación, encontrándose nuevamente con Juan, quien continuaba predicando y bautizando. En esta escena, Juan revela que su ministerio tenía por finalidad hacer manifiesto a Jesús como el Salvador para Israel, esclareciendo su identidad y obra mediante señales como el descenso del Espíritu Santo.
Desarrollo del pasaje
Juan explica que no conocía personalmente a Jesús antes de este momento; no había relación ni campaña conjunta entre ellos, lo cual subraya la autenticidad y divinidad del llamado de Jesús. Juan estaba bautizando con agua, señalando la necesidad de arrepentimiento y preparación para recibir a Cristo. Cuando finalmente ve a Jesús, lo reconoce como el Cordero de Dios que, a diferencia de los sacrificios del Antiguo Testamento, quita el pecado del mundo de manera continua y universal. El bautismo de Jesús, señalado por la aparición del Espíritu como paloma, confirma su identificación como el Hijo de Dios. Esta revelación fortalece la fe y asegura la misión mesiánica de Jesús.
Nota de lectura
El testimonio de Juan aquí destaca la importancia de la revelación gradual de Dios y la función de los signos externos (bautismo y descenso del Espíritu) para validar a Jesús como el Mesías. También refleja que el ministerio de Juan era preparatorio y que él actuaba con plena dependencia de la revelación divina, enfatizando la soberanía y el diseño de Dios en la manifestación progresiva de su plan salvador.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: john 1:29-36. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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