Jeremías 51:5
Porque Israel no ha sido abandonado, ni Judá de su Dios, del Señor de los ejércitos, aunque su tierra esté llena de culpa contra el Santo de Israel.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
2 Enviaré a Babilonia aventadores que la aventarán y vaciarán su tierra; porque en el día de la calamidad estarán contra ella por todos lados.
3 Contra el que tensa el arco, que el arquero tense su arco; y contra el que se protege con su coraza, no perdonen a sus jóvenes, destruyan por completo todo su ejército.
4 Así caerán los muertos en la tierra de los caldeos, y los heridos en sus calles.
5 Porque Israel no ha sido abandonado, ni Judá de su Dios, del Señor de los ejércitos, aunque su tierra esté llena de culpa contra el Santo de Israel.
6 Huyan de en medio de Babilonia, y que cada uno salve su vida; no perezcan por su maldad, porque es tiempo de la venganza del Señor; él le dará su merecido.
7 Babilonia ha sido copa de oro en la mano del Señor, que embriagó a toda la tierra; las naciones bebieron de su vino, por eso enloquecieron.
8 De repente ha caído Babilonia y ha sido destruida; lamenten por ella; tomen bálsamo para su dolor, quizá pueda ser sanada.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 51:5 afirma que Israel y Judá no han sido abandonados por Dios a pesar de sus pecados, reflejando una esperanza firme en la fidelidad divina. Aunque la tierra está cargada de culpa contra el Santo de Israel, aún así Dios no los ha desechado ni olvidado. Este mensaje resalta la constancia del amor y cuidado de Dios hacia su pueblo, incluso cuando ellos han causado dolor y provocación por medio de sus errores. Es una expresión de la gracia y misericordia que prevalecen a pesar del castigo y las dificultades que Israel ha atravesado.
Contexto literario
El capítulo 51 de Jeremías se inserta en una profecía extensa que denuncia el poderío y la arrogancia de Babilonia, la cual ha sido usada por Dios como instrumento de juicio para castigar a diversas naciones, incluido Israel. Sin embargo, esta profecía también señala que Babilonia mismo recibirá su justa condena por su maldad e injusticia. En medio de estas palabras sobre la caída de Babilonia, se sostiene una firme promesa de que Israel y Judá nunca serán dejados de lado por su Dios, a pesar de haber incurrido en graves pecados. El texto refleja la interacción entre justicia divina y misericordia, y anticipa un juicio inevitable sobre uno de los imperios más poderosos de la época, mientras asegura la protección y la justicia para el pueblo de Dios.
Desarrollo del pasaje
En el contexto histórico, Babilonia es descrita como un imperio glorioso y poderoso, figurando como una copa de oro llena de bienes, y al mismo tiempo, como el instrumento de Dios para castigar a las naciones impías. A pesar de ello, Babilonia enfrenta una derrota segura y un juicio divino estrictamente medido. En medio de esta confrontación, el pueblo de Israel expresa confianza en que Dios no los ha abandonado, aunque sus tierras estén cargadas de pecado. Esta confianza no niega sus faltas, sino que reconoce la soberanía y el compromiso persistente de Dios con su pueblo, como una relación de pacto inquebrantable. El versículo subraya que, aunque Israel era un pueblo provocador y había pecado contra el Santo de Israel, no ha sido totalmente desechado, lo que marca la esperanza en un restablecimiento futuro y una justicia divina inminente contra Babilonia.
Nota de lectura
Es importante entender que este versículo toma lugar en un pasaje donde se combina una acusación contra Babilonia por su maldad y una defensa de Israel en medio de sus propios pecados. La interpretación muestra la tensión entre la justicia y la misericordia divina, dejando claro que el castigo de Israel no implica su abandono ni la ruptura del pacto divino. Aun en tiempos difíciles, la fidelidad de Dios al pueblo elegido es reafirmada, ofreciendo un mensaje de esperanza y restauración. Esto también sirve para subrayar que los instrumentos del juicio divino, como Babilonia, no están exentos de ser juzgados a su vez.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 51:1-58. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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