Isaías 65:3
Un pueblo que me provoca a ira continuamente ante mi rostro; que ofrece sacrificios en jardines y quema incienso sobre altares de ladrillo.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Me buscaron los que no preguntaban por mí; me hallaron los que no me buscaban. Dije: «Aquí estoy, aquí estoy», a una nación que no era llamada por mi nombre.
2 Extendí mis manos todo el día hacia un pueblo rebelde, que anda por un camino que no es bueno, siguiendo sus propios pensamientos.
3 Un pueblo que me provoca a ira continuamente ante mi rostro; que ofrece sacrificios en jardines y quema incienso sobre altares de ladrillo.
4 Que permanece entre las tumbas y pasa la noche en lugares secretos, que come carne de cerdo y en sus vasijas hay caldo de cosas abominables.
5 Que dice: «Quédate donde estás, no te acerques a mí, porque yo soy más santo que tú». Estos son humo en mi nariz, un fuego que arde todo el día.
6 Mira, está escrito delante de mí: no guardaré silencio, sino que recompensaré, sí, recompensaré en su propio seno.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Isaías 65:3 describe a un pueblo que provoca continuamente la ira de Dios, ofreciendo sacrificios en jardines y quemando incienso sobre altares hechos de ladrillo, acciones que reflejan su alejamiento de las normas y la verdadera adoración prescrita por Dios, y representan la persistencia en prácticas idolátricas y rebeldes.
Contexto literario
Dentro del rango Isaías 65:1-7, se presenta un contraste entre dos grupos: los gentiles alejados de Dios que son encontrados y llamados, y el pueblo de Israel, cercano a Dios, pero rebelde. Se insiste en la continua provocación de Israel, su rechazo a la gracia divina y sus prácticas religiosas corruptas como causa de su exclusión y del acercamiento de los gentiles.
Desarrollo del pasaje
El comentario histórico destaca cómo el pueblo de Israel, llamado a la fidelidad, se mostró desobediente y provocador hacia Dios, quemando incienso en lugares no autorizados como jardines y en altares improvisados de ladrillo. Esto simboliza una adoración falsa y una ruptura con la institución divina, lo que llevó a Dios a apartarlos y a abrir la puerta a los gentiles, que aunque no buscaban a Dios, fueron encontrados por Él. La crítica incluye la hipocresía, orgullo y contaminación religiosa del pueblo elegido, cuyas acciones no solo eran provocativas sino también una afrenta directa ante el rostro de Dios. Además, se enfatiza que las iniquidades de los antepasados y los propios pecados de Israel se acumulan en juicio, confirmando la seriedad de la apostasía reflejada en prácticas como el sacrificio en jardines y los altares de ladrillo.
Nota de lectura
La imagen del sacrificio en jardines y de quemar incienso en altares de ladrillo señala la voluntad de apartarse de la forma adecuada y autorizada de culto, creando un acto de desafío hacia Dios. Tales acciones revelan un pueblo que simula religiosidad pero que en esencia es rebelde e idolátrico, provocando la ira divina constantemente y justificando así su rechazo y la posterior inclusión de los gentiles en el plan de salvación.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 65:1-7. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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