Ezequiel 18:26
Cuando el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, morirá por ello; por la iniquidad que cometió morirá.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
23 ¿Acaso me complazco yo en la muerte del malvado? —dice el Señor Dios—. ¿No es más bien que se aparte de sus caminos y viva?
24 Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, y hace conforme a todas las abominaciones que hace el malvado, ¿vivirá acaso? Ninguna de las justicias que hizo le será recordada; por la transgresión que cometió y por el pecado que cometió, en ellos morirá.
25 Y ustedes dicen: «El camino del Señor no es justo». Escuchen ahora, casa de Israel: ¿No es justo mi camino? ¿No son injustos sus caminos?
26 Cuando el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, morirá por ello; por la iniquidad que cometió morirá.
27 Pero si el malvado se aparta de su maldad y hace lo recto y justo, salvará su vida.
28 Porque considera y se aparta de todas las transgresiones que cometió; ciertamente vivirá, no morirá.
29 Sin embargo, la casa de Israel dice: «El camino del Señor no es justo». Casa de Israel, ¿no son justos mis caminos? ¿No son injustos sus caminos?
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Ezequiel 18:26 enfatiza que si una persona que ha vivido justamente se aparta de su conducta recta y comete pecado, enfrentará la muerte debido a esa transgresión. Este mensaje subraya que la justicia pasada no exime a nadie de las consecuencias presentes de sus malas acciones. La justicia y la conducta que yacen en el presente determinan el juicio final, mostrando así la equidad de la administración divina.
Contexto literario
El pasaje más amplio de Ezequiel 18:21-29 establece un principio fundamental sobre la justicia de Dios en el trato con las personas: cada individuo es juzgado según sus propias acciones y decisiones, no por las de sus antepasados ni por actos pasados irrelevantes. Dios ofrece una invitación clara a los pecadores para que se arrepientan y vivan, mientras advierte a los justos de los peligros de abandonar su rectitud. Este contexto rechaza ideas fatalistas sobre el destino y resalta la responsabilidad personal y la posibilidad real de cambio.
Desarrollo del pasaje
El versículo 26 se inserta en un argumento más amplio donde se distingue entre dos casos: los pecadores que se vuelven a Dios y serán perdonados, y los que, aun siendo justos, abandonan esa justicia y pecan. En el segundo caso, el justo que se aparta comete iniquidad y, por esa elección, muere, es decir, afronta el juicio y la condena. Esto demuestra que la justicia no es un estado estático ni garantizado a perpetuidad, sino una condición que depende de la fidelidad constante. También implica que ninguna cuenta pasada de justicia justificará la rebelión actual. Así, la enseñanza es tanto una advertencia para los justos como una demostración de la equidad divina: se recompensa o castiga según la conducta efectiva y actual.
Nota de lectura
Esta enseñanza es un llamado tanto a la conversión sincera como a la perseverancia en la justicia. Rechaza la idea de que el pasado bueno o la herencia moral sean suficientes para hallar gracia ante Dios. De igual manera, desautoriza la blasfemia del pueblo de Israel que acusaba a Dios de injusticia, recordando que el juicio divino es plenamente equitativo y sensible a la conducta real y presente de cada persona.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 18:21-29. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.