Deuteronomio 9:11
Al cabo de esos cuarenta días y cuarenta noches, el Señor me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
8 También en Horeb provocaron la ira del Señor, y el Señor se enojó tanto con ustedes que quiso destruirlos.
9 Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el Señor hizo con ustedes, permanecí allí cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua.
10 El Señor me entregó dos tablas de piedra, escritas con el dedo de Dios; en ellas estaban todas las palabras que el Señor les habló en el monte, en medio del fuego, el día de la asamblea.
11 Al cabo de esos cuarenta días y cuarenta noches, el Señor me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.
12 Entonces el Señor me dijo: «Levántate, baja pronto de aquí, porque tu pueblo, que sacaste de Egipto, se ha corrompido; se han apartado pronto del camino que les mandé y se han hecho una imagen fundida».
13 El Señor me habló: «He visto a este pueblo, y he aquí que es un pueblo de dura cerviz.
14 Déjame destruirlos y borrar su nombre de debajo del cielo; y haré de ti una nación más poderosa y más grande que ellos».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Este versículo recoge un momento clave: Dios entrega a Moisés dos tablas de piedra después de cuarenta días y noches. Sin embargo, el contexto revelado por el comentario histórico destaca que esta entrega no fue resultado de la justicia o mérito del pueblo, sino un acto de misericordia divina a pesar de su persistente rebeldía y pecado.
Contexto literario
El capítulo 9 de Deuteronomio se ubica en un discurso de Moisés donde recuerda a Israel sus constantes provocaciones contra Dios desde que salieron de Egipto. Este fragmento transmite la frustración y el juicio divino por su idolatría, especialmente por la construcción del becerro de oro, y subraya que la llegada a Canaán no fue un premio merecido sino resultado de la gracia de Dios.
Desarrollo del pasaje
La narración abarca Deuteronomio 9:7-29 y expone la repetida desobediencia del pueblo israelita a pesar de los milagros que presenciaron. Moisés recalca que, lejos de haber ganado el favor divino por su justicia, los israelitas provocaron la ira de Dios múltiples veces, incluso al punto de quebrar el pacto signado en las tablas originales. Esto llevó a la interrupción del pacto, simbolizada en la ruptura de las tablas, y casi a su destrucción. No obstante, la intervención intercesora de Moisés, mediante ayunos y oraciones persistentes durante cuarenta días y noches, logró aplacar la justicia divina y permitir la renovación del pacto, manifestada en la entrega de las nuevas tablas. Este acto enfatiza que la salvación de Israel fue fruto de la misericordia y no de sus méritos.
Nota de lectura
La reflexión de este pasaje invita a reconocer la gravedad del pecado y la rebelión humanas, y a valorar humildemente la gracia inmerecida de Dios. Aunque Moisés muestra la severidad del castigo, también destaca la paciencia y compasión divinas que preservaron al pueblo para cumplir su propósito en la historia.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 9:7-29. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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