Estudio / Hechos 10 / Versículo 34

Hechos 10:34

Entonces Pedro abrió la boca y dijo: «En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

31 y me dijo: “Cornelio, tu oración ha sido escuchada, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.

32 Envía, pues, a Jope y haz venir a Simón, llamado Pedro; él se hospeda en casa de Simón, curtidor, junto al mar. Cuando llegue, él te hablará”.

33 Así que envié por ti sin demora, y has hecho bien en venir. Ahora, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios para escuchar todo lo que Él te ha mandado.

34 Entonces Pedro abrió la boca y dijo: «En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,

35 sino que en toda nación, quien le teme y practica la justicia, le es acepto.

36 La palabra que Dios envió a los hijos de Israel, anunciando la paz por medio de Jesucristo, quien es Señor de todos,

37 ustedes saben lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan:

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Hechos 10:34 marca un momento crucial en el mensaje de Pedro, donde reconoce que Dios no hace acepción de personas. Esta afirmación rompe con la antigua distinción exclusiva entre judíos y gentiles, estableciendo que el mensaje de salvación es accesible a todos los hombres que temen a Dios y practican la justicia. Este principio significa que Dios juzga a las personas por su corazón y conducta, no por su origen o privilegios religiosos.

Contexto literario

Este versículo forma parte del sermón de Pedro dirigido a Cornelio y sus allegados gentiles (Hechos 10:34-43). Pedro, tras recibir una revelación que derriba las barreras ceremoniales, anuncia que el evangelio es para todos, judíos y gentiles por igual. Habla desde la autoridad apostólica y con plena convicción, resaltando que Dios no muestra favoritismos y que quienes actúan rectamente son aceptados por Él.

Desarrollo del pasaje

Pedro comienza su discurso con solemne libertad, afirmando que Dios juzga equitativamente a todos sin importar su nacionalidad o posición social. Esta enseñanza es nueva para los oyentes gentiles, y para el mismo Pedro, pues hasta entonces los apóstoles no habían predicado abiertamente a los no judíos. Sostiene que Dios no justifica a los injustos, aunque sean judíos, ni rechaza a los gentiles que temen a Dios y actúan con justicia. Es decir, la aceptación divina se basa en el temor de Dios y en la práctica de la justicia, atributos que deben ir juntos para ser auténticos. Esta doctrina elimina cualquier privilegio étnico o ceremonial, poniendo un estándar universal para todos en el Reino de Dios.

Nota de lectura

Aunque la revelación de Pedro marca un cambio claro y fundamental en la misión cristiana, esta verdad existía desde el principio como la norma de Dios. El mensaje de que no hay acepción de personas es esencial para entender que la salvación ofrecida por medio de Jesucristo es universal, y que el juicio divino es justo y basado en la sinceridad del corazón y las acciones rectas, no en la herencia o en rituales externos.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: acts 10:34-43. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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